Una corriente de innovación y automatización en la era digital, está en marcha y ha llegado para quedarse.

Supone un cambio radical en nuestra manera de vivir: en la economía, la comunicación, el transporte… Las transformaciones son tan veloces que urge trabajar de manera global para comprender y manejar las nuevas tecnologías con fines productivos.

Vivimos en un mundo en el que todavía hay personas que no han entrado en la II y III Revolución Industrial, sin acceso a electricidad e internet. Pero al mismo tiempo las tecnologías avanzan con celeridad, hasta el punto de que muchas veces nos resulta difícil controlar su impacto en la sociedad.

“Los cambios son tan profundos que desde la perspectiva de la historia humana nunca ha habido una época de mayor promesa o potencial peligro”, argumenta Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial.

Los avances en robótica, inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología o el Internet de las cosas, entre otros, han obligado a las empresas a reinventarse. Cada día, la Cuarta Revolución Industrial pone a prueba nuestra capacidad de absorber los cambios y de adaptarnos a ellos.

Mientras la manera de relacionarlos y de trabajar se transforma, también lo hacen las industrias. Aparecen nuevos sistemas de producción, transporte o consumo, nuevos software, redes de datos y modernos modelos de negocio, como la economía colaborativa. Es el momento de la irrupción de empresas como Airbnb o Amazon.

El proceso requiere un cambio de mentalidad y todos –gobiernos, instituciones, empresas y sociedad civil- debemos participar en él para lograr un resultado fructífero.